Slyder Pasarelas Alquezar-genérico

Historia

Podemos decir, que el origen de las pasarelas de Alquézar que conocemos hoy en día está completamente unido a la central hidroeléctrica que se comenzó a construir en el año 1909 y cuyas obras acabaron en 1913.

HISTORIA
Disponibilidad y uso del agua del río Vero

Cierto es, que desde muy antiguo las aguas del Vero y la angostura de su cauce fueron aprovechadas para diferentes usos, tanto básicos (aprovisionamiento de agua potable, pesca y riego), como diferentes obras de ingeniería (molinos, batanes y la central hidroeléctrica de Alquézar), y así lo demuestran las diferentes construcciones que se pueden encontrar a lo largo de dicho cauce.
Como se especifica en la ordenanza municipal el recorrido está sujeto a las siguientes prohibiciones:

Características y recorrido

El río, con una dirección Norte-Sur, se introduce en el parque natural de la Sierra y Cañones de Guara a la altura de Sarsa de Surta y sale del mismo por Alquézar. En sus primeros kilómetros el Vero y sus afluentes describen unos impresionantes cañones calcáreos, que constituyen unos de los más representativos fenómenos kársticos del parque.

El cauce del rio Vero es subterráneo en su parte superior hasta renacer en Lecina. A partir de aquí, en la fuente de Lecina, se abre camino a través de espectaculares cañones y estrechas gargantas. Las pinturas rupestres cercanas a Lecina y Alquézar dan testimonio de la remota actividad que surgió en su entorno en época prehistórica.

Patrimonio fluvial histórico

En tiempos islámicos el Vero actuó como vía natural de comunicación entre Al-Qsar (Alquezar, la fortaleza) y la ciudad musulmana de Barbastro, capital del distrito de la Barbitanya. Más tarde, el río se convertiría en el corredor natural para la penetración de las tropas aragonesas en su avance desde el Sobrarbe hacia la conquista de la tierra llana.

Convicción centenaria del valor de este espacio natural

La primera visión (que se tenga constancia) de una próspera actividad por parte de los habitantes de la zona dedicada al servicio del turista ya la vaticinó, a principios del siglo XX, el escritor, fotógrafo y explorador francés Lucien Briet:

“Si pasamos del punto de vista geológico a los aspectos pintorescos, me atrevo a afirmar que las gargantas del río Vero, que forman parte de las curiosidades y maravillas de los Pirineos, adquirirán todo su valor cuando el Alto Aragón esté surcado por carreteras y vías de ferrocarril y resulte accesible para todo el mundo.

En la actualidad, sólo con que fuera posible recorrer de un extremo a otro –desde Lecina hasta Alquézar- estas gargantas sin alejarse demasiado de la corriente del agua, se podría llevar a cabo un recorrido único en su género. ¡Y para ello sería suficiente un simple camino de herradura y unas cuantas pasarelas situadas en pasos muy concretos y en los estrechamientos! Lugares como la garganta de Lecina, el laberinto de los Oscuros, el estrecho de las Clusas, el puente de Villa Cantal o la grieta del barranco de la Fuente, difundidos en carteles y reproducidos en las guías, gozarían de una reputación mundial.

Con toda seguridad, gracias al progreso –y para gran beneficio de los pobres campesinos que lo pueblan- llegará el día en el que el Alto Aragón desempeñe un papel glorioso en el teatro de la naturaleza; inevitablemente, será algo que sucederá, algo que no me atrevería a poner en duda ni un solo instante; pero por desgracia, todo hace pensar que cuando llegue ese bienaventurado día, ya hará mucho tiempo que habrá desaparecido aquel que descubrió las gargantas de río Vero y que las inmortalizó por primera vez con sus fotografías y sus escritos.”

-Tras las huellas de Lucien Briet, Soberbios Pirineos-.

Y efectivamente, como predijo, esto sucedió mucho después de su desaparición, aunque siempre será recordado como el pionero de la divulgación del patrimonio natural y cultural de nuestro territorio.

Orografía favorable para la generación hidroeléctrica

Nadie más pensó, en ese momento, en pasarelas destinadas a mostrar al visitante las maravillas que escondían estas gargantas, pero sí estaba por venir el progreso, y también con ello, un mayor aprovechamiento de los recursos energéticos en el ámbito industrial.

“El 11 de abril de 1908 se solicita la autorización para derivar del rio Vero un caudal de agua de 99 litros por segundo en el término municipal de Alquézar, con destino a usos industriales.

En 1909 se aprueba el proyecto y deciden empezar los trabajos el 1 de agosto por ser este mes cuando el río lleva menos caudal y facilitar la construcción. La presa fue recrecida con obra de cemento y se construyó la acequia que hoy vemos para llevar el agua hasta las turbinas de una minicentral hidroeléctrica que se había instalado aprovechando un viejo molino. Para llegar hasta la casa de máquinas hay que excavar un túnel de unos 44m. Este túnel en los planos es totalmente recto, pero en su interior presenta una abrupta curva como si no se hubieran encontrado los que lo picaban por un lado y por otro. En los costes del proyecto no se constata ningún cartucho de dinamita, lo que lleva a pensar que lo excavaron a puro pico y pala. El coste de la obra totalizó unas 7.400 pesetas y el túnel supuso nada menos que el 60% del costo de la obra. También se lleva a cabo la construcción de una acequia de desagüe hacia el rio.

El desnivel que se logra hasta la caída a la turbina es de 18m.

Pero aquí no acaban las cosas. Los 99 l/seg. escasamente debieron dar para dar luz a Alquézar, y teniendo en cuenta abastecer a más pueblos, se solicitó el aumento hasta 600 l/seg.

En septiembre de 1912 se aprueba la nueva petición. La presa aumenta de tamaño y pasa a los 5 metros de altura. Lo que es evidente es que hay una gran tripa en la parte baja que debió hacerse a posteriori”.

Añoranzas de Alquézar, Miguel Carravedo Fantova.

Una perspectiva diferente del Vero

En cuanto a la construcción de las pasarelas, se sabe que la primera en construirse fue la que comunica la entrada de agua de la acequia, desde el azud hasta el camino, aunque la primera que existió (de la que sólo queda algún vestigio, justo debajo del comienzo de la senda) llegaba muy próxima al cauce del río. Esta construcción fue seguida del tramo que une la senda, justo después del desprendimiento, hasta la central (todavía visible en todo su recorrido unos centímetros por debajo de la actual) y ambas fueron construidas años más tarde por los encargados de la central.

Su construcción fue concebida para facilitar el acceso desde la central hasta la entrada de agua de la acequia, para limpiar la misma de broza, que constantemente taponaba dicha entrada y que contribuía a la disminución de la eficiencia de la turbina.

Su construcción fue concebida para facilitar el acceso desde la central hasta la entrada de agua de la acequia, para limpiar la misma de broza, que constantemente taponaba dicha entrada y que contribuía a la disminución de la eficiencia de la turbina.

Nace un nuevo deporte de aventura

A finales de los años 80 comienza a desarrollarse en la zona una nueva modalidad de actividad deportiva hasta entonces sólo practicada por contados vecinos de Huesca y alrededores, y montañeros franceses. Dicha actividad es el barranquismo.

Es en esta época cuando ocurre el cambio.

Numerosas familias de Alquézar han tenido que emigrar por la falta de recursos y la villa se encuentra en un deterioro avanzado, pero en estos años comienzan a venir grupos, cada vez más numerosos, de franceses ávidos de aventura. Muchos ya comienzan a traer los primeros trajes de neopreno y a quedarse varios días en la villa y alrededores para poder disfrutar del maravilloso entorno natural que les ofrecen los valles ocultos que se encuentran en lo más profundo de la sierra de Guara.

Se empieza a proyectar la restauración de las antiguas pasarelas de cemento existentes:

“Dentro del notable auge de los deportes de aventura de la Sierra de Guara, está la bajada del río Vero. En la misma y al llegar a Alquézar, en la antigua central hidroeléctrica hoy fuera de uso, hay dos tramos antiguos de pasarela anclados en la roca, sobre el río, que sirven para salvar unas partes del mismo no transitables a pie. Estos tramos se hicieron para uso de la central. Hoy son usados por los excursionistas, y el estado de los mismos es de gran deterioro.”

-Proyecto de restitución de pasarelas sobre el río Vero en Alquézar (Huesca); 13 de junio de1995-

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